La Ley de Goodhart

"Cuando una medida se convierte en un objetivo, deja de ser una buena medida."

Ulises Falcon

7/7/20264 min leer

La Ley de Goodhart: Cuando un KPI deja de medir el éxito y comienza a destruirlo

Vivimos en una época donde prácticamente todo puede medirse. Ventas, productividad, satisfacción del cliente, tiempos de respuesta, rentabilidad, visitas a un sitio web e incluso el desempeño de los colaboradores se traducen en indicadores que prometen facilitar la toma de decisiones.

Sin embargo, existe un principio ampliamente reconocido en economía y análisis de datos que advierte sobre un riesgo frecuente: cuando una métrica se convierte en un objetivo, deja de ser una buena métrica.

Este principio es conocido como la Ley de Goodhart.

¿Qué es la Ley de Goodhart?

La Ley de Goodhart fue formulada por el economista británico Charles Goodhart en la década de 1970 y puede resumirse en una frase:

"Cuando una medida se convierte en un objetivo, deja de ser una buena medida."

En otras palabras, un indicador funciona mientras describe la realidad. El problema aparece cuando las personas comienzan a optimizar únicamente ese indicador, incluso si ello perjudica el objetivo original.

En ese momento, la métrica deja de reflejar el desempeño real.

Un ejemplo sencillo

Imagine que una empresa decide evaluar a su equipo de atención al cliente únicamente por el tiempo promedio de cada llamada.

Al principio parece una buena idea: llamadas más cortas implican mayor eficiencia.

Sin embargo, después de algunos meses ocurre algo inesperado.

Los asesores comienzan a terminar las llamadas lo más rápido posible, aunque el cliente no haya resuelto completamente su problema.

El indicador mejora.

Los clientes están menos satisfechos.

Las llamadas repetidas aumentan.

La carga de trabajo también.

El KPI fue alcanzado, pero el objetivo del negocio fracasó.

El problema de administrar únicamente con KPI

Los indicadores son indispensables para cualquier organización moderna. Sin ellos sería prácticamente imposible evaluar procesos o medir resultados.

El error consiste en pensar que un solo indicador representa toda la realidad.

Algunos ejemplos comunes incluyen:

  • Medir vendedores únicamente por el número de ventas, ignorando la rentabilidad o la satisfacción del cliente.

  • Evaluar desarrolladores por la cantidad de líneas de código escritas, incentivando código más largo y complejo.

  • Medir hospitales por el número de pacientes atendidos sin considerar la calidad de la atención.

  • Evaluar escuelas únicamente por resultados en exámenes estandarizados, fomentando la enseñanza enfocada exclusivamente en aprobar pruebas.

  • Medir áreas de producción únicamente por el volumen fabricado, dejando de lado la calidad del producto.

En todos estos casos, las personas optimizan el indicador, no necesariamente el objetivo organizacional.

Casos reales donde ocurrió

La Ley de Goodhart ha sido observada en múltiples sectores.

Educación

Cuando las escuelas son evaluadas únicamente por el resultado de exámenes, muchos programas terminan enseñando exclusivamente aquello que será evaluado.

El aprendizaje integral pasa a segundo plano.

Salud

Algunos sistemas hospitalarios han utilizado tiempos de espera como principal indicador de desempeño.

Como consecuencia, ciertos hospitales modificaron la clasificación de pacientes o ajustaron procesos administrativos para cumplir el indicador sin mejorar realmente el servicio.

Marketing Digital

Una campaña puede generar millones de impresiones y miles de clics.

Sin embargo, si ninguno de esos visitantes se convierte en cliente, los indicadores de alcance fueron excelentes, pero el retorno de inversión fue deficiente.

Desarrollo de software

Durante muchos años algunas organizaciones midieron la productividad mediante líneas de código.

Hoy se reconoce ampliamente que escribir menos código, pero de mayor calidad, suele representar un mejor desempeño.

¿Cómo evitar caer en la Ley de Goodhart?

La solución no consiste en eliminar los indicadores.

La clave es diseñar sistemas de medición más completos.

Algunas buenas prácticas son:

1. Utilizar varios KPI relacionados

Un indicador rara vez explica toda la realidad.

Por ejemplo, un centro de atención puede medir simultáneamente:

  • Tiempo promedio de llamada.

  • Resolución en el primer contacto.

  • Satisfacción del cliente.

  • Recontactos posteriores.

La combinación ofrece una visión mucho más confiable.

2. Medir resultados, no únicamente actividades

No siempre hacer más significa hacerlo mejor.

Es preferible medir el impacto generado que el volumen de trabajo realizado.

3. Revisar periódicamente los indicadores

Los KPI no son permanentes.

A medida que cambian los procesos, también deben evolucionar las métricas.

4. Complementar los datos con contexto

Los dashboards muestran qué está ocurriendo.

Las personas ayudan a entender por qué está ocurriendo.

Las decisiones más acertadas combinan ambas perspectivas.

¿Qué tiene que ver esto con Business Intelligence?

Uno de los mayores riesgos al implementar herramientas de Business Intelligence es pensar que un dashboard resolverá todos los problemas por sí solo.

Un tablero puede mostrar información precisa y actualizada.

Pero si los indicadores fueron mal diseñados, el dashboard únicamente permitirá equivocarse con mayor rapidez.

El verdadero valor del análisis de datos no consiste en mostrar muchos gráficos, sino en seleccionar indicadores que representen fielmente los objetivos estratégicos de la organización.

Conclusión

La Ley de Goodhart sigue siendo tan relevante hoy como hace cincuenta años.

En un mundo donde cada vez existen más datos, dashboards e indicadores, resulta tentador resumir el desempeño de una organización en un solo número.

Sin embargo, ninguna métrica es perfecta.

Los mejores sistemas de gestión utilizan indicadores como herramientas de apoyo para la toma de decisiones, no como fines en sí mismos.

En última instancia, los datos deben servir para comprender mejor la realidad, no para reemplazarla.

Porque cuando las organizaciones olvidan esta diferencia, pueden terminar celebrando excelentes indicadores mientras los verdaderos resultados se deterioran silenciosamente.

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